En la Casa del Libro


Para quienes no pudisteis asistir al evento del viernes en la Casa del Libro, os contaré cómo se desarrolló todo.
La verdad es que al principio parecía que no habría demasiada gente, pero según me comentaron, finalmente casi se llenó la sala, lo cual me complace muchísimo, no tanto por mí, sino porque cuantas más personas conozcan el trabajo de la asociación de perros señal para sordos Áskal, más probabilidades tendrá ésta de conseguir apoyos, simpatías, ayuda y por qué no, donaciones.
Comenzamos un poco tarde por dar una oportunidad a los rezagados, y lo hicimos con un pequeño parlamento mío. He de confesaros que llevo muy mal eso de hablar en público… Después de seis meses de la publicación del libro, mi pretensión, más que una charla típica de promoción, consistía en desgranar los frutos que he recogido a nivel personal, y no hablo de los económicos, que ni siquiera sé cuáles son a día de hoy, sino personales, íntimos.
He conocido a muchas personas, he escuchado y leído muchas críticas literarias, pero sobre todo, lo que más me ha impactado y aportado son todos los comentarios de quienes se acercan a mí para decirme que tal o cual personaje ha despertado su empatía, su comprensión, que se han identificado con tal o cual situación, con tal o cual emoción o sentimiento. Que leer mi libro les ha ayudado a aprender, a llevar adelante cargas personales, a gestionar problemas que de algún modo antes sentían difíciles de soportar. Personas que admiten haber leído de un tirón, haber robado horas al sueño  con mi libro en las manos sin poder dejarlo. ¿Sabéis lo que supone imaginar, saber, ser consciente de que un trozo de mí ha formado parte de tantas vivencias, de tantas horas, de tanto tiempo perteneciente a otras personas? ¿De la intimidad de sus dormitorios, de sus sofás preferidos, al amparo de una manta, de una tenue luz? ¿En medio del traqueteo de un autobús, de un metro, de un tren? Es lo más grande de toda esta experiencia.
Fue todo esto lo que el  viernes intenté transmitir encima de una tarima, sentada en una butaca y con un micro en la mano. Y es todo esto lo que ahora comparto con vosotros.
Después, cedí la palabra a Cris, directora de Áskal y a su perro Pincho, un simpatiquísimo y adorable mil leches dorado y peludo que nos hizo una exhibición de cómo asisten a las personas sordas cuando suenan ruidos, sonidos o cualquier otra circunstancia de la que deban avisarlos, como que se les ha caído algo al suelo. Pincho estuvo estupendo y pudimos darnos cuenta realmente de lo muy importante que son estos auténticos señalizadores con patas y corazón grandísimo para sus dueños.
Cris nos explicó cómo trabajan, desde cuándo, qué pretenden y cómo lo consiguen, y yo os animo a todos a buscar información porque de verdad que merece la pena.
Finalmente se abrió un turno de preguntas y la firma de los ejemplares que quienes lo desearon compraron y pusieron en mis manos.
Gracias a la Casa del Libro por haber puesto la sala a nuestra disposición y por haber organizado el evento. Gracias a todos quienes pudisteis ir y a todos los que seguramente habríais ido de haber podido. Gracias a mis lectores por vuestro tiempo y vuestra calidez y a todos los amigos que han estado acompañándome durante estos meses.
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Autor: Marta

Soy de finales de los 60, así que he vivido una época interesante en mi infancia y adolescencia, llena de cambios, llena de libros. Estudios, trabajo, matrimonios frustrados, hijos maravillosos. Nada demasiado diferente de cualquiera de vosotros. Entrando en los cincuenta. Dicen que es la mejor etapa de la vida...

2 opiniones en “En la Casa del Libro”

  1. Muy buenas, Marta. Me alegra haberla encontrado al fin. Me estoy leyendo Un refugio para Clara y me está encantando, y todavía no llego a las 100 páginas. Me encantaría reseñar su libro y hacerle una entrevista para mi blog literario, si es posible. Un fuerte abrazo

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